Raudos hacia Tristan da Cunha

Antes de nada, felicidades a Ross y a Campbell Field, y a Halvard Mabire y Miranda Merron por haber terminado la primera fase. Todos han hecho alarde de firme determinación, experiencia y habilidad a la hora de decidir qué ruta era la más conveniente hasta Cape Town y por ello todos son ganadores para mí.

Todos hemos pasado ya ese punto de inflexión en esta interminable primera etapa de Cape Town, nuestras velas han sido arriadas, finalmente nos dirigimos a Tristan da Cunha, cuyo puerto espero poder dejar pronto antes de llegar a Cape Town. La velocidad del barco es de unos 10 nudos y una vez el viento sople un poquito más, mantendremos una velocidad más estable.

Con la pérdida de los instrumentos de viento el navegar ha sido de lo más interesante como poco y había dos opciones: usar las velas y el timón o usar el piloto automático cuando navegábamos en línea recta. Personalmente pienso que ambas opciones son de lo más tediosas, y paso casi todo el tiempo haciendo turnos de 12 horas iluminando las velas con mi linterna y maldiciendo la fosforescencia, que es lo único con lo que puede uno tener una conversación aquí en tierra de nadie…

Cuando el viento es más estable, debo admitir que me pongo un rato la televisión para que me haga compañía. Acabo de terminar de ver en mi ordenador las tres temporadas de Breaking Bad y ahora estoy en la segunda temporada de Deadwood.

Esta ruta ha creado una separación entre el Sec Hayay, el Phesheya y nosotros en el sur y el Cessna en el norte. Como decíamos hace algunos días, hay dos posibles rutas a Cape Town. Debíamos decidir si seguiríamos la ruta del Cessna a ver si podíamos alcanzarle o cubrir nuestra posición de ataque del Phesheya. Nos decidimos por la opción B porque tiene la ventaja de que nos lleva a la ruta que parece tener viento, pero veremos si la ruta del Cessna acaba por ser la más rápida de las dos.