A la deriva como barcos fantasma con el código de Ciccio

Un mes después del comienzo de la primera etapa de la GOR y aún andamos viendo cómo llegamos a Cape Town. Y la cosa no pinta bien.

El tiempo me dio la oportunidad de escalar el mástil y de ver qué pasa con los instrumentos de viento. La vara horizontal se rompió de manera limpia, mientras que la vertical hubo que inspeccionarla porque simplemente dejó de funcionar. Pensábamos que era el cableado, pero simplemente parece haber muerto… habrá que esperar a ver si tiene arreglo una vez lleguemos a Cape Town.

Navegar un barco como éste sin instrumentos de viento está siendo de lo más cansino, así que podéis imaginaros lo contentos que nos ponemos en cuanto el viento hincha las velas y nos da un empujón, aunque sea pequeño. Cualquier progreso en las 2000 millas que nos separan de Cape Town son una bendición.

En estos momentos, mientras escribo, veo cómo los pájaros descansan plácidamente en el barco, como patitos… pero cuando el viento se pone de nuestro lado y nos da un empujoncito, navegamos con nuestra vela de Ciccio, que es el nombre que le hemos puesto a la vela que usamos cuando hay vientos ligeros. El nombre (pronunciado “Chicho”) se debe a Ciccio Manzoli, el ganador de la OSTAR que obtuvo la primera posición usando esta vela y dejando que la deriva lo llevase a escalar hasta la el primer lugar en Newport. Como no tenía ningún nombre técnico, le pusimos ese nombre. Además, con tanta letra y tanto número confuso en el sistema de North Sails, preferimos sin duda dar a la vela un apodo más cariñoso, siempre por amigos queridos o grandes marineros. 

No hay mucho que podamos hacer para mejorar esta presión. El Cessna tomó el camino del este y esa ruta se verá bloqueada mañana, así que más les vale buscar una alternativa por el sur. Nico ya se dirige hacia el sur y el Phesheya se le acerca por el noreste. Como ninguno de nosotros tiene idea de cómo saltarnos tal condición atmosférica, nos tocará esperar  a que empieza a correr un poco de viento, por lo que mientras tanto matamos el tiempo jugando a “Serpientes y Escaleras”. Hay tanto camino bloqueado que realmente hay poco que podamos hacer para escalar o perder posiciones entre nosotros, así que aquí estamos… esperando.